viernes, 8 de junio de 2007

Socialismo y fuerzas armadas

Cros.

Lo que dice el cro. Pereyra, es absolutamente cierto. El papel histórico
de las clases -tanto explotadas como explotadoras- está determinado por
el lugar que ocupan en la producción. Efectivamente, "El socialismo es
la colectivización de los medios de producción...", como 1er. paso hacia
la desaparición del sistema del salario, base de la explotación
capitalista y consecuentemente del Estado. Esta institución, expresión
del carácter absolutamente irrecoinciliable entre explotados y
explotadores, solo sirve para expresar un sistema de exlotació, basado
en la represión institucional -derecho, policías, jueces, cárceles, etc-
y destinados a proteger "la propiedad privada" de los medios de
producción. Esa es la base del pensamiento marxista y que Lenín,
documentara en el El Estado y la Revolución.

Respecto del papel de los servicios, se puede agregar que en los países
imperialistas -EEUU, UE y Japón-, que si bién el papel
de los servicios es creciente, no es porque el proletariado haya
desaparecido o que su peso específico haya disminuido. Muy por el
contrario, es en esas sociedades en donde el régimen del salario está
universalizado y es en donde la composición orgánica del capital
-relación capital/trabajo- es muy superior que la correspondiente a un
país dependiente o semicolonial, prácticamente no hay trabajo simple,
sino que es casi todo trabajo complejo -suma ponderada de trabajo
simple-. Qué implican estos dos elementos:

1º.- Desaparece la pequeño-burguesía, el trabajo "independiente" y el
ejercicio liberal de las profesiones, para ser sustituidos por las
grandes corporaciones oligopólicas o monopólicas, industriales,
comerciales o bancarias, que integradas verticalmente, dominan
totalmente en las esferas de la producción y la distribución. Obviamente
controlan el "impersonal" sistema de precios y al Estado capitalista,
tanto en el ejecutivo como en el parlamentario y judicial, al igual que
la "prensa independiente" y,

2º.- El proceso productivo, en forma creciente, es cada vez más
automatizado. Dicho en otros términos, la informatización en las esferas
industriales y administrativas, hacen que cada vez se produzca menos
manualmente. Ello esta expresado porque cada vez hay más ingeniería de
detalle, previa al armado de la mercancía propiamente dicha. O si se
quiere robots, que efectúan trabajos que sustituyen mano no calificada,
calificada y altísimamente calificada, como puede ocurrir por ej, en la
producción naval, aeronaútica u otras, donde hay máquinas herramientas
que sustituyen obreros o sin instrucción, matriceros y/o torneros y por
último, a los ingenieros de proceso o de diseño. Que indica este
fenómeno? No es otra cosa que el aumento casi exponencial de la
productividad de la mano de obra, que es la recíproca de los tiempos
unitarios de producción y el correlatosería, consecuentemente hablando,
la reducción de la jornada legal de trabajo con aumento en términos
reales del salario.

3º.- Hay una creciente socialización de la producción, con la práctica
desaparición de las diferencias entre la producción industrial y la
agropecuaria, debido al mayor conocimiento científico y tecnológico del
hombre. Ello determina un mayor conocimiento de los fenómenos climáticos
y capacidad de predicción, disminuyendo la incertidumbre. Hay
socielización de la producción, pero sigue la apropiación privada del
excedente. Por ello es que la Revolución Socialista y la Dictadura del
proletariado -en los países imperialistas-, cada vez es más necesaria.

Estos aspectos, aplicables en los países imperialistas, explican
parcialmente n/situación por la naturaleza dependiente y semicolonial -o
neocolonial?- de América latina. Aquí tiene razón de ser, la Teoría de
la Revolución Permanente de león Trotsky, pero eso es harian de otro costal.

Leopoldo Markus

Socialismo y fuerzas armadas

Si aceptar que la sociedad capitalista está regida por la clase burguesa, la cual tiene como única aspiración la acumulación de capital, que se obtiene del trabajo excedente arrebatado a la clase trabajadora, es un dogma, entonces soy un dogmático.
  
¿Qué tiene que ver "la era de los anticonceptivos" con el concepto de proletario? Ese "término" o concepto, define una clase social de la soiedad capitalista formada por sujetos carentes de toda posesión, ¿no existe más esa clase social? Creo que si, miestras exista la burguesía existirá el proletariado, pues la burguesía tiene su razón de ser en la apropiación del trabajo excedente del proletariado. Y si no es así, Marx es un macaneador.
  
¿Por qué el proletariado no cumple su misión? Buena pregunta. Bueno, porque no está concientizado y organizado de tal forma que le permita cumplir esa misión. Marx nunca dijo que el proletariado, por proletariado mismo, haría la revolución. Todo lo contrario, debía prepararse para eso.
  
¿Qué "la idea de la clase obrera dirigiendo una revolución es un mito"? El partido bolchevique era un partido obrero, los elementos más avanzados y revolucionarios de él erán los obreros de las principales ciudades. Pero claro, no eran los únicos, pero sí los fundamentales. Por otro lado, ¿quien hizo la revolución peronista? ¿Perón? ¿La pequeña burguesía? ¿El ejército? La hizo la clase obrera, claro no aislada de las demás clases sociales. Eso es lo que hay que conseguir, que todas las clases sociales se encolumnen detrás del proletariado y recuperen la soberanía, la igualdad, la justicia. Y quienes nos decimos marxistas debemos tener en cuenta que esas tres banderas sólo podrán sostenerse profundizando la revolución nacional. Y esa revolución sólo la puede profundizar la clase obrera, que con la destrucción del capitalismo tiene todo por ganar y nada por perder.
  
Un abrazo fraternal, Fernando

FFAA

La nota puesta en discusión por Alex Oval sobre la situación de las fuerzas armadas contiene una serie de apreciaciones de suma importancia. Es cierto, la política seguida desde 1983 en adelante por el alfonsinismo, el menemismo, la Alianza y el kircherismo ha mantenido una continuidad plena en dirección a desmantelar las estructuras militares y confinar a las fuerzas armadas al papel de fuerza auxiliar de las misiones imperialistas, y de guardia pretoriana utilizable localmente en fines represivos. Constituye un capítulo especial del programa de desmantelamiento del Estado característico del período neoliberal.

En la reunión del sábado pasado con compañeros del PSIN (2da Epoca) discutimos el punto y estuvimos de acuerdo en que el ejército de las décadas del 40’ y del 50’ es cosa del pasado. Ese ejército, caracterizado por la presencia de una influyente corriente nacionalista se formó en una época de transición, determinada por el agotamiento del viejo modelo de país agroexportador y la aparición de un nuevo patrón de acumulación basado en la valorización del capital productivo interno, especialmente industrial. Es contemporáneo a las transformaciones experimentadas en el aparato estatal, correlativas con la diversificación de la estructura económica y orientadas a afirmar las funciones de regulación. Son los primeros años de la década del 40’, años en que se crean la Flota Mercante, Fabricaciones Militares, Altos Hornos Zapla, fábricas de envases textiles, etc. Surge una nueva generación de oficiales interesados en los problemas de la industrialización; algunos de ellos escriben sobre estos asuntos en la Revista Militar y exponen en el Centro de Estudios y Conferencias Industriales de la UIA. La época se impregna de un nuevo clima cultural. El impacto alcanza incluso al viejo bloque dominante y embarca a su ala liberal en la frustrada iniciativa del Plan Pinedo de 1940, destinado a adaptar el antiguo orden agrario a los cambios que registraba la estructura productiva desde mediados de la década del 30’.

Estas transformaciones están en el origen de la irrupción de la fracción nacionalista militar que en junio de 1943 puso fin al régimen de la década infame. Durante tres años una dictadura revestida de signos ideológicos-culturales reaccionarios, llevó adelante el programa de contenido nacional burgués que la burguesía nacional no estaba en condiciones de desarrollar. Fue la primera expresión de la solución bonapartista que a partir de junio de 1946 se desenvolvería de forma más completa en los gobiernos peronistas.

Seis décadas más tarde esas condiciones han desaparecido. Alex describe muy bien la liquidación de todas las estructuras materiales sobre las que se afirmó la práctica que abrió camino a una conciencia nacionalista e industrialista en una parte de los cuadros de las fuerzas armadas. Nada de esto hoy existe. Por el contrario, la campaña de desmalvinización, potenciada por el antimilitarismo típico de la pequeña burguesía, construyó en torno a la oposición civiles-militares el paradigma sobre el que se fundó la democracia colonial en diciembre de 1983, y logró gravitar sobre las filas militares inclinando a favor de la fracción liberal el balance del poder. En el plano de la oficialidad y suboficialidad la desmalvinización adquirió un contenido concreto: la liquidación de la corriente nacionalista que se había configurado tras la guerra en el Atlántico Sur. Por cierto que la depuración llevada adelante primero por el alfonsinismo y posteriormente por el menemismo, se vio facilitada por el aislamiento a que la condenó las contradicciones y los aspectos reaccionarios de un discurso cercano al nacionalismo oligárquico.

¿Todo esto quiere decir que una política de reconstrucción del Frente Nacional Antiimperialista planteada desde el ángulo de los trabajadores y las masas populares, debe prescindir de un trabajo en las filas de las fuerzas armadas?

La izquierda nacional, siguiendo las enseñanzas del marxismo, ha señalado que en las fuerzas armadas, como parte integrante del aparato estatal, se desarrollan de un modo particular las contradicciones propias de un capitalismo semicolonial. Centralmente una contradicción de contenido nacional. Sin embargo esta contradicción difícilmente ha de dar lugar en el presente a realineamientos similares a los décadas del 40’ y del 50’. El golpe de Estado de marzo de 1976 y las tres décadas de políticas neoliberales que le sucedieron procedieron a una profunda reestructuración en la correlación de las clases, del poder político y del Estado. ¿Qué posibilidades existen hoy en día para la conformación de un Frente Nacional integrado por el ala nacionalista del ejército, la iglesia y la burocracia estatal, semejante al del 43’? Ni siquiera parece demasiado probable un frente de clases como el del 45’ o un bonapartismo a la venezolana.

Alex señala que un pasaje de la reunión del sábado se mencionó el caso de los oficiales y suboficiales que para vivir tenían dos empleos: cumplían el servicio una parte del día y el resto trabajaban de taxistas o en otra ocupación asalariada. Además del desmantelamiento material, existe una tendencia a la proletarización en una parte de los cuadros medios y bajos de las fuerzas armadas, coincidente con la sostenida polarización social que se ha desarrollado en los últimos treinta años en la sociedad argentina. Si nuestros pronósticos son correctos y no existe un horizonte de estabilidad para el actual modelo, sino uno de crisis, la línea de los antagonismos de clase no dejará de atravesar las filas de la oficialidad y la suboficialidad y abrir una brecha respecto a los actuales mandos liberales. En esta perspectiva cabe preguntarse si los aparatos de estado, las fuerzas armadas en este caso, mantendrán su unidad. Estamos hablando de una situación revolucionaria, aquella en que según los clásicos las antiguas clases dominantes ya no están en condiciones de seguir ejerciendo su dominio, las capas medias escapan a su influencia y buscan una nueva dirección, mientras los trabajadores se elevan a una posición autónoma y formulan un programa para el conjunto de la nación. Una política revolucionaria debe trabajar sobre esas contradicciones, construir un campo de influencia política-ideológica lo más amplio posible, apuntar a quebrar la unidad del frente enemigo. Planteadas así las cosas, creo que una política de largo plazo hacia las capas medias y bajas de la oficialidad y la suboficialidad sigue figurando en un programa de izquierda nacional.

Saludos, OC

Socialismo y fuerzas armadas

Creo que tus afirmaciones son dogmas y con dogmas no se cambia la realidad. El mismo termino proletariado remite a un significado que hoy no no tiene sentido, en la era de los metodos anticonceptivos hablar de proletariado es un anacrononismo. Vos decretas que el proletariado tiene una mision que cumplir, el problema es que no la cumple, deberias preguntarte porque no lo hace. La idea de la clase obrera haciendo una revolucion es una idea anacronica. Las cosas no son tan simples como lo afirma el catecismo marxista. La idea de la clase obrera dirigiendo una revolucion es un mito que no se compadece con la historia ni con el presente. No se dio ni siquiera con la revolucion rusa. Los dirigentes no eran obreros (excepto Stalin que si tenia origenes humildes).

RG

Socialismo y fuerzas armadas

1º) El comprender a la clase proletaria como el sujeto revolucionario en la sociedad capitalista, es fundamental en el marxismo. No es la idea de un siglo, sino la conclusión de un pensamiento científico. El socialismo es la colectivización de los medios de producción, y Marx, Engels y Lenin dejaron bien en claro que sólo la clase proletaria es capaz de colectivizar los medios de producción. En pleno s. xix no existía solamente la burguesía y el proletariado, había también numerosos estamentos intermedios. El proletariado, para los grandes maestros del marxismo, es la vanguardia revolucionaria de las clases explotadas. ¡No es una idea mítica, sino científica! Y por otro lado durante el siglo pasado también hubo un “importante y ascendiente rol revolucionario de las masas obreras”, ¿o que fue el peronismo?
 
2º) El capitalismo no modifica el papel de la clase obrera, pues la existencia misma del capital depende de la existencia del proletario. Sin proletario no hay plusvalía, sin plusvalía no hay capital. Por lo tanto “el peso especifico social de la clase obrera” sigue siendo el mismo. La “importancia creciente de los servicios” tiene que ver con el desguace del aparato productivo, y es por ello que en los últimos años “las mayores movilizaciones son de trabajadores de los sectores de servicios”. Trabajadores que han demostrado su incapacidad (por su mentalidad pequeñoburguesa) de producir cualquier transformación en la sociedad.
 
3º) Como marxistas que actuamos en un país dependiente, estamos consientes que el proletariado debe asumir compromisos con las demás clases oprimidas (profesionales, cuentapropistas, desocupados, subocupados, etc.), lo que haría una “sumatoria” de sujetos revolucionarios en la primera etapa de la revolución, pero sólo el proletariado puede llevar la revolución hasta sus últimas consecuencias, destruir el capitalismo e iniciar el camino al socialismo, lo que lo hace, en la sociedad capitalista, EL SUJETO REVOLUCIONARIO POR ANTONOMASIA.
 
4º) Por lo dicho, sin duda que “el rol del frente patriótico” debe ser el de “actuar como un rosario que engarce las cuentas fragmentadas del campo popular”, pero para que la revolución cumpla todos sus objetivos debe ser conducida por el proletariado.

Fernando

Socialismo y fuerzas armadas

Compañeros:
  
Comparto algunas ideas expresadas por el compañero Norberto
  
1) El papel de la clase obrera: creo que el papel destacado de la clase obrera como sujero de la revolucion es una idea del Siglo XIX, tiene que ver con el una idea de arrastre como de versela como un producto de la sociedad burguesa y pensar que al igual que lo sucedido con la burguesia y la sociedad feudal, el capitalismo estaba engendrando su propio victimario. En esta idea casi mitica ademas tuvo que ver el importante y ascendiente rol revolucionario que las masas obreras desempeñaron en Europa durante ese siglo . La realidad que este capitalismo en que que vivimos ha modificado el papel de la clase obrera, la elevada productividad ha hecho disminuir su peso especifico social de la clase obrera, ademas la inportancia creciente de los servicios hace que nuevos tipos de trabajadores se incorporen a las masas asalariadas, esto queda manifiesto en nuestro pais donde las mayores movilizaciones son de trabajadores de los sectores de servicios. A su vez se ha dado una creciente fragmentacion de la clase trabajadora, tenemos trabajadores sindicalizados, en blanco, en negro, cuentapropistas , desocupados, tercerizados, etc.
  
Otro aspecto es la creciente proletarizacion de amplias capas de la clase media. Sectores que antes eran considerados como de clase media hoy ya forman parte de la clase trabajadora,. tales como bancarios, docentes y muchisimos profesionales. En suma personalmente no creo que existe un sujeto revolucionario sino una sumatoria de tales. Ese debe ser el rol del frente patriotico, actuar como un rosario que engarce las cuentas fragmentadas del campo popular y que convierta a la sumatoria en el sujeto revolucionario.
  
2) En cuanto a las Fuerzas Armaadas resulta evidente que las actuales no tiene nada qaue ver con las del 43. Se ha dado un fenomeno en los ultimos 20 años de proletarizacion creciente unido a su perdida de status social y de reconocimiento. Como puede influir esto en el futuro no lo se pero no podemos creer que sera un fenomeno sin consecuencias politicas a largo plazo
  
Saludos
  
RG

Marxismo para latinoamericanos...

Estoy retrasado en cuanto a respuestas pero creo que nunca es tarde para opinar al menos, no?

Yo creo que despues de crear un partido o grupo en este caso que tiene afinidad con uno o distintos partidos lo importante es crear un espacio para trabajar. Este espacio, que por mas que es virtual ayuda y mucho en lo organizativo, no es suficiente y es por eso que por ahi tener un espacio fisico ayudaria mucho a conocerse mas y aceitar sin dudas politicas que se quieran llevar adelante. Posteriormente y creo que es tan importante como la creacion del grupo mismo es el de crear un periodico quincenal o mensual (existe uno barrial de la zona Barracas-La Boca en la Capital Federal que se llama SUR) que cuenta con una tirada de 5000 ejemplares.

Son simples ideas las que tiro, aunque por mas superficiales que parezcan no dudo en lo mas minimo que se pueden llevar a la practica

Saludos

Gastón

Fuerzas Armadas

Estimados:

Me parece sumamente interesante la nota de Alex, la cual suscribo en  
todos los términos.

La reducción del presupuesto de las FFAA está directamente vinculado  
al castigo imperial por la guerra de Malvinas, al igual que la  
eliminación del servicio militar.

Recuerdo como una de las máximas barbaridades de la dupla Menem-Balza  
la falta de hipótesis de conflicto y el empleo de las FFAA en las  
misiones "de guerra" del imperialismo.

Saludos a todos, Norberto

Fuerzas Armadas

Para hacer un análisis de la situación de las FFAA es imprescindible a nuestro juicio señalar como un punto de inflexión muy importante la eliminación del Servicio Militar Obligatorio.

Desde Alfonsín hasta el actual gobierno se ha insistido y reiterado como cuestión de estado sobre dos aspectos fundamentales en relación a las FFAA: su desprestigio y su achicamiento.

El único país latinoamericano que ha impuesto esta política hacia las FFAA, es la Argentina, lo que nos lleva primariamente por lo menos a buscar un porqué.

La excusa de los sucesivos gobiernos partidocráticos acusando de represivas y golpistas a nuestras FFAA, como si éstas hayan sido las únicas del continente con esas características, no nos parece suficiente, por lo tanto creemos que el eje de éste “castigo ejemplar” hacia los uniformados de nuestro país, pasa por el acatamiento sumiso de nuestros gobernantes a la orden del imperialismo mundial en directa respuesta a la decisión autónoma de haber intentado la recuperación de nuestras Islas Malvinas.

El deterioro creciente del profesionalismo de nuestras FFAA, parece ser un camino sin retorno, si no hay a quien instruir, ya que no existen soldados, ¿Cuál es entonces la función de las mismas? Fabricaciones Militares ha sido desmantelada, ya no intervienen en la fabricación de armamento, la Fábrica Militar de Aviones ha sido entregada, no intervienen en la fabricación de aviones, en general no intervienen en la fabricación de prácticamente ningún material bélico, se les ha quitado el Instituto Geográfico Militar, se les ha quitado El Servicio Meteorológico a la Fuerza Aérea, también se les ha quitado el Instituto Oceanográfico a la Armada Nacional, se le acaba de quitar a la Fuerza Aérea el control de los aeropuertos; los aviones se estrellan, el Irízar se incendia, no hay municiones ni combustible para asegurar la operatividad mínima.

Creemos que la orden imperial consiste en que la Argentina reemplaze a sus FFAA tradicionales e históricas(con predominio nacional ó antinacional en su seno, según el momento histórico), por una Guardia Nacional que simplemente será una guardia pretoriana privatizada, cuyo único objetivo será cuidar las espaldas del sistema colonial.
Ningún país serio deja de tener FFAA, nosotros hace mucho tiempo que más que dejar de ser serios, hemos dejado de ser un país, para ser simplemente una colonia.
La atinada expresión del compañero Calello, en la última reunión, en donde señaló que nuestros uniformados están en camino a su proletarización(tal como la clase media de la cual provienen), parece abrir un camino de discusión sobre la política que implementemos hacia ellos.

Un proceso revolucionario para lograr su objetivo necesita contar con integrantes de las FFAA sumadas al mismo, sin militares antiimperialistas la lucha será mucho más difícil, prácticamente imposible. Es por lo tanto nuestra obligación como marxistas debatir cuál debe ser nuestro análisis y nuestro mensaje hacia ellas en esta crítica situación en que nos encontramos.

Alex

Socialismo y FF.AA

Don Cangiano, me extraña araña....  Ud. SIEMPRE habló con un socialista de Izquierda Nacional, ¿lo dudó alguna vez?  Lo remito sino a una carta de Perón enviada al Colorado fechada allá por el año 1969, donde le dice que él también pertenece a la Izquierda Nacional.  

Nosotros los "peronistas izquierda nacional" no tenemos tanto debate como "ustedes" (pongo esto entre comillas considerando que en realidad, "ustedes" = "nosotros") porque somos muy verticales, con lo cual, si el mas grande estratega y conductor que tuvo el país fue un zurdito, ¿cómo no voy a serlo yo?

Ahora yo tengo otro silogismo para plantearte:

Vos abogás por una política antiimperialista (= soberanía política/independencia económica)

Vos querés una sociedad sin opresores ni oprimidos (= justicia social)

¿Sos peronista?

No, sos socialista de Izquierda Nacional.

Un abrazo

Leandro

Socialismo y FF.AA

Ja,ja

Muy buena la anécdota que cuenta Leandro al final, sobre Fidel.

Leandro: ¿vos estás de acuerdo con desarrolar una política antiimperialista?

Leandro: ¿vos estás de acuerdo que en el motor de esa lucha es la clase trabajadora?

Leandro: ¿vos aspirás a construir una sociedad sin opresores ni oprimidos?

Claro que sí, ¿verdad?

Leandro: vos sos entonces un socialista de la Izquierda Nacional (conste que no te lo pregunto, como hizo Fidel a los campesinos, porque temo que respondas como ellos le respondieron. Así que te lo afirmo: vos sos un socialista de Izquierda Nacional)
Gustavo

Marxismo para latinoamericanos...

El gran problema de construir un gran partido obrero revolucionario es justamente el que Fernando menciona al final: ¿cómo hacerlo? Bueno, no tengo tampoco yo la receta, pero hago un aporte ultramínimo: en Rosario está la compañera Elsa Repetto, con muchos años de militancia en la IN. La compañera iba a venir a Bs As este fin de semana pero Leopoldo me comunicó que ha postergado por unas semanas su visita. Mi sugerencia es que Fernando y Elsa, ambos de Rosario, se contacten. Es el primer "pasito" para crear una organización en Rosario. Y no deberían olvidar a Norberto en Santa Fé (a propósito, Leopoldo me informó que hay un compañero en Santa Fé que él conoce. Sería bueno que se contactara con Norberto).

Hay dos vías para reconstruir un tejido militante de IN, y son paralelas: a) el debate teórico a fin de delimitar nuestras posiciones; b) la tarea práctica de reunirnos, encontrarnos, conocernos, acercar contactos, etc. En Buenos Aires actuamos como un grupo consolidado, aunque muy pequeño y mantenemos informados a todos, por este medio, de lo que vamos haciendo. En Dorrego también hay un grupo más o menos homogéneo. En Tucumán también, supongo, aunque no tengo información. En Comodoro llegan informaciones de vez en cuando a través de Martínez. Organicemos en Rosario y Santa Fe y sigamos avanzando.

Gustavo

Socialismo y FF.AA

Hay algo que olvidé mencionar:

Tengo conocimiento de una vieja anécdota que es un claro ejemplo de
la mentalidad militar del Ejército Argentino.  

Se reúnen allá por 1984 mas o menos oficiales del Estado Mayor de las
3 armas.  Los "verdes" estaban discutiendo acerca de no sé qué
prácticas llevadas a cabo por el ejército español que insumían no sé
cuántos millones de dólares de presupuesto, monto con el cual las
FFAA locales no contaban y hacer la misma experiencia en la Argentina
se tornaba imposible.  Viendo lo vano de la discusión entablada y
harto de las estupideces que escuchaba, un conocidísimo oficial de la
Fuerza Aérea (muy irasible el hombre en ese entonces como
consecuencia de la reciente derrota de Malvinas), decidió interrumpir
la disertación del "verde" haciéndole una pregunta un tanto
corrosiva.  Inquirió el "celeste" mas o menos así:  "Perdone, ¿sabe
Ud. por qué el Ejército Argentino nunca va a dar otro general como
San Martín?"  Ya disgustados los hombres de ejército
respondieron, "No, ¿por qué?" y éste les responde "Porque San Martín
no fue alumno del Colegio Militar".  No mediaron mas palabras,
los "verdes" se le fueron al humo al "celeste" para cagarlo a
trompadas, sus compañeros saltaron a defenderlo y los "azules" de la
Armada mientras tanto hacían lo posible por separarlos....

Volviendo a la discusión, el planteo de Mariela es correcto.  Si
existe una posibilidad de influír aunque sea por el costado,
bienvenido sea, en política siempre hay que sumar.  El tema es
poder "entrar".  El ámbito militar es cerrado, pero indudablemente si
uno pudiera de a poquito llevar un discurso distinto, me parece
perfecto y lo mejor para no dejarle el camino libre al gorilaje.  

Un buen método para no rebotar es la forma en COMO se plantean las
ideas, para eso me valgo de otra anécdota entre Fidel y unos
campesinos cubanos.  "- ¿Uds quieren reforma agraria?
- Si Fidel
- ¿Uds quieren control del comercio?
- Si Fidel
- ¿Uds quieren control de los bancos?
- Si Fidel

Y así iba bajando todo un programa socialista. Y luego hizo la
pregunta definitiva:

- ¿Uds quieren comunismo?
- No Fidel

Ya ven, años de propaganda del Sistema, los tipos estaban de acuerdo
en cambiarlo pero no en aceptar la etiqueta que había demonizado el
Sistema.  Si un campesino cubano no quería saber nada con la
palabra "comunismo", "socialismo" o "izquierda", ni hablar de un
milico argentino ultracatólico.

Un cordial saludo

Leandro

Marxismo para latinoamericanos...

No me caracterizo por ser un eximio escritor, además de ser bastante compulsivo e impaciente (algunos compañeros saben de ello), es lo que me lleva a decir lo que pienso sin más ni más. Quiero decir, si bien mediante este medio de discusión uno podría tomarse un tiempo y preparar un buen artículo y presentarlo, yo prefiero (por mis defectos arriba detallados) responder inmediatamente y decir las cosas como me salen. Y como me sale quiero hacer una reflexión acerca de lo que hasta ahora se ha dicho:

Me parece que al principio del debate (con el escrito de Gustavo) se planteo el tema de comenzar a pensar quienes somos y que queremos. Creí comprender que Gustavo entendía que una de las cuestiones centrales (“el núcleo mis o de una posición de IN”, se dijo en algún momento) de la IN, aquello que nos diferenciaba de las demás izquierdas cipayas e infantiles era el comprender el papel fundamental que cumplían las FFAA en los procesos de liberación nacional en América Latina (repito, esto es una interpretación mía sobre lo dicho por Gustavo y luego completado por Delmonte).
  
Ante ello, yo decía que, si bien no desconocía el papel que habían cumplido las FFAA en el pasado (y el papel que cumplían actualmente en Venezuela), las mismas ya habían dejado de ser un factor de poder en las sociedad argentina. Pero que más allá de eso, creo que el núcleo mismo de nuestra posición no es el análisis que se hacía sobre el papel de las FFAA, sino el comprender la cuestión nacional. Esto y no nuestra posición con respecto a las FFAA, es lo que nos diferencia de las demás izquierdas y que debido a comprender la cuestión nacional, se habían asumido en el pasado posiciones avanzadas respecto a los militares. Pero claro, estos posicionamientos eran estratégicos  y no lo podíamos confundir como lineamientos fundamentales de la IN.
  
En conclusión, mi posición es que no rechazamos compromiso alguno con los sectores progresista de la sociedad, pero que debemos comprender que nosotros debemos trabajar por construir un partido independiente, unificado, organizado y lo bastante fuerte como para conducir cualquier proceso revolucionario.
  
Entiendo, como marxista, que el proletariado es el sujeto revolucionario, es decir la clase llamada a emancipar a todas las clases oprimidas, y que por lo tanto nuestra construcción debe estar apuntada a esta clase fundamental de la sociedad capitalista. Al respecto coincido plenamente con la compañera Mariela cuando dice que “necesitamos estar muy claros sobre la actual ‘encarnadura’ del proletariado. Y no se si ESO lo tenemos muy claro. Es fundamental, porque darnos una política hacia él implica justamente tener una caracterización del tema.” Es por eso que remarco que debemos comenzar a pensar en la clase obrera, a estudiar su “encarnadura”. “¿Cómo hacemos eso?”, creo que es lo que tenemos que empezar a discutir, claro que, como bien dice Mariela, no lo debemos hacer aislándonos (como hacen todas las izquierdas suedomarxistas argentinas) ni de sectores nacionalistas de las FFAA ni de ningún otro sector progresista de la sociedad, y asumo como propia la frase de Mariela “ En ese sentido producir y decir cosas sobre ellos (tener una política PARA) es una forma, tal vez la única disponible, de no regalárselos en bandeja a los sectores de siempre”.

Ayer Gustavo subió un mensaje sobre unas jornadas en Sgo. Del estero. Soy nuevo en el espacio y no conozco profundamente la historia de la IN, por eso me sorprendió mucho saber que gente que alguna vez estuvo en la izquierda nacional terminara con Kirchner, Telerman, Carrió, Rico, ¡Bunge y Born!. Ni hablar de la claudicación menemista de Ramos. Evidentemente no se tenía bien en claro que significaba ser de la IN. Por eso compañeros, creo indispensable definir bien claramente quienes somos y que queremos antes de pensar en alianzas o compromisos con sectores nacionalistas.
 
La compañera Mariala habla de la gente del CEMIDA que creo es potable, y que sería bueno tender algún puente con esa gente. Pero para eso, antes debemos tener bien en claro estas dos cuestiones fundamentales quienes somos y que queremos, para no terminar como en el pasado. Además como dije anteriormente, no es lo mismo que cinco locos sueltos asuman compromisos tácticos, programáticos con el CEMIDA a que lo haga un importante partido obrero. Por eso creo que es importante, sino fundamental, pensar en construir un verdadero partido obrero revolucionario. ¿Cómo hacerlo? No lo sé, sino ya lo hubiese formado. Pero para eso estamos acá. Vuelvo a repetir: no es fácil, pero no podemos rechazar la tarea por dificultosa.

Un abrazo fraternal a todos, Fernando

Acerca de los militares

Compañeros:

El debate sobre el rol de los militares sacó a la luz varios aspectos  
interesantes para el grupo, no solo desde un punto de vista teórico  
sino en lo que refiere a nuestra acción concreta.

No cabe duda que nuestras convicciones no tienen aceptación masiva (ni  
entre los militares ni entre los sindicalistas ni en tantas otros  
sectores). Si tuvieramos presencia concreta estaríamos construyendo  
una alternativa de poder en lugar de intercambiar opiniones por  
Internet entre muy poca gente.

Sin embargo, no creo que una correlación de fuerzas claramente  
desfavorable deba impedirnos nuestro trabajo político y mucho menos  
modificar la estrategia a largo plazo.

Saludos a todos

Socialismo y fuerzas armadas VI

Antes que nada, voy a corregirme de una frase de mi último mail que, a ojos vista, es errónea. Dije: “La inclusión de los militares en un frente nacional depende absolutamente de ellos, no es nuestra tarea incorporarlos” Me corrijo: La inclusión de los militares (y demás sectores nacionalistas de la sociedad) en un frente nacional, es una tarea que debemos darnos a fin de poder darle forma y concretar la revolución nacional. De no ser así, ¿de que frente de liberación hablamos? Y ¿Cómo concretar esa revolución, sin el apoyo de todas las fuerzas progresistas de la nación?
  
Ahora bien, como ya dije no soy un antimilitarista pero tampoco militarista. Mi posición es la siguiente:
  
1)      Somos marxistas, y como tal aspiramos a la transformación revolucionaria de la sociedad. Entendemos que el sujeto revolucionario en la sociedad capitalista es la clase proletaria, vanguardia de las clases oprimidas, única capaz de dirigir la revolución.
  
2)      Somos marxistas latinoamericanos, y por tanto comprendemos (como enseñaran Lenin y Trotsky) que en los países coloniales o semicoloniales la contradicción fundamental no es burguesia-proletariado, sino país opresor-país oprimido. Y que por tanto hay tareas nacionales pendientes por resolver antes de pensar en la construcción del socialismo.
  
3)      Atento a ello, debemos propiciar, luchar por construir un amplio frente de liberación nacional, en el que estén incorporadas todas las clases y grupos nacionales progresistas, para concretar la primera etapa de la revolución, es decir la revolución nacional.
  
4)      Como marxistas que somos, entendemos que la revolución nacional sólo puede ser concretada, llevada hasta sus últimas instancias por el proletariado. Y que es el proletariado la única clase capaz de destruir la sociedad capitalista y comenzar a construir una nueva sociedad igualitaria.
  
5)      Por tanto, nuestra tarea debe darse principalmente hacia el proletariado. Debemos apuntar a construir un partido donde la clase proletaria sea el elemento principal y dinamizador, capaz de conducir un proceso revolucionario y llevarlo hasta sus últimas consecuencias.
  
Vuelvo a repetir que no estoy en contra de asumir compromisos con sectores nacionalistas del ejército o de la iglesia, con la burguesía o la clase media. Eso sería un suicidio, como el de la mayoría de las izquierdas seudomarxistas argentinas. Lo que yo quiero remarcar es que 1) debemos tener bien en claro nuestro posicionamiento ideológico, porque sino corremos el riesgo de terminar como sabemos terminaron las viejas experiencias de la IN, y por tanto 2) nuestra tarea es construir un VERDADERO partido proletario revolucionario independiente (remarco lo de verdadero, para diferenciarme de los partidos y partiduchos seudoobreros en danza en nuestro país), que asuma compromisos con cualquier sector nacionalista de la sociedad argentina (como pueden ser ciertos grupo del ejército o cercanos a él) en la búsqueda de concretar la revolución social.
  
Lo que yo quiero remarcar es que el núcleo central de las posiciones de un marxismo latinoamericano, lo que nos diferencia de las demás izquierda infantiles y cipayos no es nuestra conceptualización sobre el papel de las FFAA, sino nuestra conceptualización sobre el desarrollo de la revolución en los países coloniales.
  
Nuestras posiciones sobre el papel de las FFAA son tácticas, estratégicas, pues si mañana (suponiendo) llegamos a un punto álgido en el conflicto social (como puede ser una crisis similar a la del 2001) y un grupo nacionalista de las  FFAA se presenta como un elemento libertador, sin dudas estaremos con él. Pero debemos estar lo bastante organizado como partido como para que seamos nosotros los que lo condicionemos y no al revés (como paso en el pasado). Y por otro lado, si conseguimos formar un partido obrero verdaderamente revolucionario estaremos en condiciones de conducir un conflicto social como el del 2001 y atraer hacia nosotros a los demás elementos de la sociedad para profundizar el descontento y transformarlo en acción revolucionaria.
  
Resumiendo, debemos asumir cualquier compromiso que nos lleve a conseguir nuestra meta, como puede ser con un grupo nacionalista de las FFAA (¡y esto nos diferencia de las demás izquierdas, infantilmente reacias a cualquier compromiso, incluso con otras expresiones de la misma izquierda!). Pero debemos darnos la tarea de construir un partido obrero revolucionario, única vanguardia capaz de llevar hasta el fin todo intento revolucionario. No es fácil, claro que no. Pero por difícil no podemos rechazar esa tarea.
  
 
  
Un abrazo fraternal a todos, fernando

Socialismo y fuerzas armadas V

Muy interesante lo que dice Gustavo,

algo es cierto y es que la teoría y la formación políticas son
absolutamente imprescindibles.
Si no se comprende a fondo lo que está en juego entonces no se puede
actuar o aún peor, se actua mal.

El caso de los sindicalistas en Venezuela y la carta que le mandaron a
Chavez ilustra la importancia de una vanguardia revolucionaria
conciente de sus intereses y con gran sabiduría política.

Por supuesto con la caída de la URSS y además sin un solo tiro como
bien dijo Leandro! Y la China prostituida al capitalismo, con miles de
chinos que se hacen operaciones para cambiar su fisionomía y parecerse
a los occidentales!  Son muchas las preguntas que debemos hacernos los
socialistas.

En relación a las fuerzas armadas temo que Leandro tenga razón.
Aunque en un momento de aguda crisis quién sabe si eso no puede
cambiar, pero eso no depende de nosotros. Lo que podemos hacer es
seguir escribiendo acerca de las fuerzas armadas y de nacionalismo
militar, ojalá eso algún dia traiga fruto.

Socialismo y fuerzas armadas IV

Mi pregunta, como buen peronista (flaco en teoría y con mucho pragmatismo), gira en torno de lo siguiente: ¿cómo se lo encara a un milico y se le sugiere que sea parte de un movimiento de liberación nacional con sesgo socialista? Me ha pasado en Campo de Mayo de querer hablar de política con los oficiales..... la verdad que son impresentables, la señora Pando es a ellos lo que Perón a mi. Triste. Con los sub se puede hablar algo creo yo por su orígen mas proletario, pero igual, tienen metido en la cabeza la idea de subordinación y valor. Lo último bárbaro, pero lo primero es como el primer mandamiento católico. Ningún milico actual concibe que el mismo San Martín, ese al cual ellos reivindican tanto llenándose la boca con la "doctrina sanmartiniana", ALGUNA VEZ FUE SUBVERSIVO, es decir, ALGUNA VEZ SE LEVANTO PATRIOTICAMENTE EN 1819 CAGANDOSE EN EL ORDEN Y LA JERARQUIA Y ANTEPONIENDO A LA PATRIA.

Hablar luego de 1990 (por no decir antes) de una política hacia las FF.AA. es gastar pólvora en chimangos. Hay una barrera de orden cultural fuertísimo, porque milicos nacionalistas no quedan mas prácticamente después de la "depuración" hecha por el Carlos. Hoy reina el apoliticismo, y cuando no, el liberalismo. Todos tienen algo en común: siguen pensando en que el enemigo es la subversión marxista-leninista y que el Proceso salvó a la Patria del "trapo rojo". Esa barrera es infranqueable. Los "subversivos" son todos iguales, dá lo mismo el pensamiento de un Osvaldo Calello que el de un Mario Santucho o un Jorge Altamira... total, son todos "zurdos de mierda".

Para hablar de una política hacia las FF.AA. se tienen que dar dos cosas: primero y principal que ya desde el Colegio Militar continuando luego con todos los otros cursos de formación que tenga el oficial/suboficial se cambien los programas y lo de la "doctrina sanmartiniana" sea una realidad y no mero discurso. El milico actual no tiene ni idea de historia, lo que sabe lo conoce a través de Ruiz Moreno.... un liberal de mierda. De historia militar ni hablar. Para un milico de la jerarquía que sea, todos los generales de la historia fueron respetables porque alguna vez tuvieron 3 o 4 soles (no me acuerdo bien) en las charreteras. De las ideas políticas dentro de las FF.AA nada conocen. Libros de cabecera como "Historia Política del Ejército Argentino" de Ramos o "Ejército y Política" de Jauretche son cosas JAMAS VISTAS. Por eso no diferencian entre un verdadero Ejército Nacional de una policía oligárquica, facciosa y vendepatria.

La generación de Chávez no es un milagro del siglo XXI. Desde hace 30 años, los milicos venezolanos vienen estudiando aparte de Clausewitz, a Mao, a Bolívar y hasta al Ejército Rojo.... ¿qué pretendemos nosotros si ni siquiera conocen a San Martín los muchachos (ni mencionemos a Riccieri, a Mosconi o a Perón)?

Otra cosa, recordando lo que dije sobre las "depuraciones": hay que limpiar y muchísimo a las actuales FF.AA. Fíjense sino qué gorilas tienen peso en la tropa: un payaso gorilón como Heriberto Auel. Para los que no lo conocen, el Sr. Auel fue quien dijo años atrás que el rol del Ejército Argentino tenía que ser el de ASISTIR a la policía en tareas de lucha contra el narcotráfico porque según él (hablamos del año 1992), la hipótesis de conflicto con países limítrofes había cambiado. De acuerdo con lo último, ¿pero hacer depender al ejército de la policía? ¿degradar la profesión de alguien que teóricamente debería estar preparado para defender la soberanía y meterlo de peón de UN COBANI Y GORRA BUCHON DE LA CALLE? El General Auel volvió a la carga si mal no tengo entendido en una nota en La Nación criticando la actual hipótesis de conflicto (correcta desde mi humilde punto de vista). El tipo repitió como un loro lo que dijo años atrás y DESESTIMO TOTALMENTE una invasión por parte de una potencia extranjera para expropiarnos recursos naturales....

Esos son los "generales" que opinan (y con peso al parecer) sobre las ideas políticas y geopolíticas de nuestras FF.AA.

Conclusión: de política hacia estas FF.AA., olvidarlo. Pudo haber sido válida la idea pero antes de la limpieza del turco, hoy por hoy, está todo perdido en el ámbito militar hasta que no se revierta la putrefacción ideológica existente... y eso definitivamente no está a nuestro alcance.

¿Por qué se cayó la URSS sin tirar un solo tiro? Qué bomba tiraste Cangiano...

Leandro

Socialismo y fuerzas armadas III

Creo que Fernando tiene razón: para que tenga sentido militante este debate, se hace necesario que todos los compañeros participen con algún aporte. De lo contrario, es un debate entre dos o tres y eso no sirve de nada. Yo aspiro a que la "escuela de cuadros" permita recuperar la costumbre del debate teórico-político (abandonada hace muchos años, cuando se disolvió el Psin y el Fip se transformó en un grupo de admiradores de Ramos o de Spilimbergo, como era el fip-pin). Sin debate teórico-político, estaremos condenados a ir a la cola de la ideología "del sentido común" que impone la rosca oligárquico-imperialista que gobierna el país por intermedio de la partidocracia demoliberal.

Yendo a las cuestiones del debate, preguntaría a Fernando lo siguiente:

Supongamos que, en efecto, las fuerzas armadas que en otro tiempo podían sumarse (en parte) a la Revolución Nacional, ya no pueden hacerlo. Supongamos que países como Venezuela, donde las fuerzas armadas sí participan de un proceso revolucionario, son estructuralmente distintos a la Argentina, que al respecto se parecería más a países como Francia o Inglaterra, donde las fuerzas armadas son un bloque al servicio de la burguesía. Supongamos por un momento todo eso, a modo de hipótesis. La pregunta es: ¿qué conclusiones sacar? Como pregonamos, según remarca Fernando, una revolución permanente que culmine en una sociedad sin clases, es decir, como somos revolucionarios consecuentes que queremos destruir el capitalismo y expropiar a la burguesía, la cuestión militar se torna para nosotros decisiva. La burguesía no se quedará sentada viendo como los socialistas de la Izquierda Nacional la liquidamos. Dará batalla política y militar. Si nosotros no podemos contar ni con todas ni con parte de las fuerzas armadas, ¿con qué fuerzas militares daremos la batalla decisiva contra las clases dominantes? ¿Debemos crear una fuerza militar propia? ¿Debemos construir un "ejército popular" que en el momento oportune se lance contra el ejército burgués? En tal caso, ¿hay que rever las críticas de la IN al foquismo y al guerrillerismo?

Mientras espero la respuesta de Fernando, hago esta reflexión general. Si uno lee los libros de Marx, Engels, Lenin y Trotsky, y si a ellos les agrega algo de Mariátegui (personalmente, no veo demasiadas cosas interesantes en Mariátegui, pero se ha transformado en un autor "de culto") y hasta algunas páginas de Mao y del Ché, entonces parece estar todo muy claro: debemos construir un partido revolucionario que exprese a la clase obrera, que es la clase llamada a destruir el capitalismo e instaurar el socialismo, y tras un período de dictadura del proletariado arribará la sociedad sin clases, el comunismo, y el hombre se habrá emancipado definitivamente. El problema es que este relato puede ser narrado más o menos fielmente, por gente del PO, del PCR, del MST y de muchísimas otras organizaciones y organizacioncitas que se autoproclaman marxistas y revolucionarias.Es un relato que ha sido narrado muchísimas veces; que parece irrefutable, y sin embargo... la URSS se desmoronó, China es un reinado capitalista, Cuba se debate en la pobreza, la IV Internacional jamás logró constituirse y los capitalistas gobiernan el mundo entero mientras que la oposición más firme que tienen es la del pobrerío musulmán que no cree en Marx ni en Lenin sino en Dios.Creo que para "descular" esta situación no debemos limitarnos a leer los libros "clásicos" y a repetirlos dogmáticamente, sino que debemos leerlos, por supuesto, pero luego pensar con nuestra cabeza soluciones "originales".

Confieso que soy un poco "argentinocéntrico", y aspiro a que hagamos nosotros acá lo que hizo Lenin en Rusia: una heterodoxia fenomenal (¡era insólito en esa época creer que Rusia podía avanzar al socialismo!) que después se transformó en "ortodoxia" y fue recitada disciplinadamente por todos los imbéciles que han dirigido los partidos comunistas prosoviéticos del mundo entero.

Gustavo

Socialismo y fuerzas armadas II

Coincido con el compañero Demonte en que respecto a los temas tocados se necesita una reflexión profunda, y creo que para ello se realiza esta "escuela de cuadros", para tratar estos y muchos otros temas que iran surgiendo e ir deliniando una posición de IN respecto de las luchas actuales. Pero para eso necesitamos la participación de todos. de otra manera no vamos a ningún lugar y esto se termina convirtiendo en un pasatiempo de pequeños burgueses ilustrados, jugando a hacer la revolución.
  
Saludos fraternales a todos, fernando

Socialismo y fuerzas armadas

Compañeros:

Me parece muy positivo el debate que se generó como consecuencia de la  
escuela de cuadros.

El último mensaje del compañero Pereyra toca dos temas importantes: el  
carácter de la revolución (y su vanguardia) y el rol de los militares.
En mi opinión ambos temas merecen una reflexión profunda de la IN  
debido a que los cambios ocurridos en los últimos 50 años son  
significativos.

Comprometiendome a escribir algo más serio adelantaría dos opiniones:

1) El objetivo final de nuestra corriente debe ser el socialismo pero  
es imprescindible repensar al sujeto activo de la revolución. Creo que  
el proletariado que tenían en mente los maestros del socialismo no es  
el mismo que el actual en aspectos fundamentales. Los cambios  
ocurridos en las condiciones de la producción merecen una adecuación  
de la visión política.

2) Es absolutamente cierto que el ejército argentino de 2007 no es el  
de 1943. Sin embargo, pienso que no sólo debemos caracterizarlo sino  
pensar una propuesta política al respecto. En este punto creo que  
debemos favorecer su incorporación al frente nacional y no solo  
esperar a que se sumen.

Saludos para todos

Marxismo para latinoamericanos III

Ya que la idea es “ir delineando una posición de Izquierda Nacional en los comienzos del siglo XXI”, creo conveniente continuar con un punto que además de importante creo es en el que no estamos todos totalmente de acuerdo, y es el del “núcleo mismo de una posición de IN” o, como dice el compañero Demonte, sello distintivo de la IN
Tanto Demonte como Cangiano consideran importante (sino fundamental) el papel antiimperilista del sector nacionalista del ejército en un proceso de revolución nacional. En el mail anterior marque mis diferencias al respecto, pero como lo retoma Demonte creo necesario reafirmar mi posición.

Como dije anteriormente “No debemos atarnos a estrategias del pasado, sino tener bien en claro cual es ‘el núcleo mismo de una posición de IN’ y creo que ese núcleo, teniendo en cuenta lo dicho más arriba respecto a la revolución rusa, es el comprender que nuestro norte, como marxistas que somos, es la destrucción del capitalismo, y que dicha tarea comienza en los países periféricos por una revolución nacional que dirigida por la vanguardia revolucionaria del proletariado debe ser profundizada y recorrer el camino al socialismo.” Es decir (y disculpen si soy redundante) los marxistas de la IN entendemos, a diferencia de los demás marxistas, que en los países coloniales y semicoloniales (o periféricos, como gusta decirse ahora para ocultar la condición dependiente de esa “periferia”) antes de la revolución social hay tareas nacionales, democráticas burguesas pendientes que hay que resolver. La contradicción fundamental en nuestros países no es burguesía-proletariado, sino país opresor-país oprimido, y por lo tanto cualquier partido que se precie de revolucionario debe atender esta primera contradicción.

Al comprender esta premisa entendemos que el sujeto opresor no es la burguesía nativa sino la gran burguesía imperialista y por lo tanto la lucha de la clase obrera debe darse en esta primera instancia no aislada de las demás clases oprimidas por el imperialismo (que no son solamente los sectores sumamente empobrecidos, sino también la “pequeña burguesía, comerciantes, profesionales, empleados, sacerdotes y militares”) sino en unión (frente nacional de liberación).

Ahora bien, como nosotros somos marxistas y no nacionalistas, no nos conformamos con la liberación nacional sino que buscamos la revolución social, es decir, la destrucción del capitalismo y la construcción de un nuevo sistema social que no se base en la explotación del hombre por el hombre sino en la cooperación entre los hombres; y comprendemos que la revolución nacional no es un proceso a parte de la social sino que es la primera etapa de un proceso único, la revolución socialista, la cuál sólo podrá ser alcanzada siempre y cuando la revolución sea acaudillada o conducida por la vanguardia proletaria organizada en un partido unificado y disciplinado.

Atento a lo dicho comprendemos que “el sello distintivo”, “el núcleo mismo de un posición de IN”, no es de ninguna manera “el incluir a los militares en el frente antiimperialista”, ni que “la única salida revolucionaria posible” sea la “irrupción de un sector nacionalista de las FFAA”. Nosotros nos diferenciamos de las demás izquierdas cipayas en que comprendemos la cuestión nacional, buscamos construir un partido obrero revolucionario que acaudille la revolución nacional y transforme la sociedad. Nuestro militarismo no una premisa fundamental sino un posicionamiento estratégico según las condiciones objetivas del pasado. Nuestra premisa fundamental es y debe ser la construcción del socialismo a través de la vanguardia proletaria, quien no debe renunciar a ningún tipo de compromiso (como el que se asumiera en el pasado con sectores nacionales de las FFAA) que lo ayude a conseguir su meta. Pero estas alianzas o compromisos no pueden condicionarlos en nuestro objetivo final. Es decir, asumir una alianza o compromiso con sectores nacionalistas del ejército, no nos puede hacer militaristas, ni atar la consecución de nuestros objetivos a esta tendencia militar que puede o no existir (como existió en el pasado y como está ausente en el presente).

La inclusión de los militares en un frente nacional depende absolutamente de ellos, no es nuestra tarea incorporarlos. Nuestra tarea es formar un partido obrero revolucionario unificado y disciplinado con el cual llevar la revolución nacional hasta sus últimas consecuencias, es decir la revolución social. Si algún sector nacionalista del ejército (o de la iglesia, o de la pequeña burguesía, etc.) se incorpora a la lucha nacional, bienvenido sea. Pero eso no nos permite atar nuestras estrategias a un supuesto sector nacionalista del ejército que venga a producir la revolución que nosotros no podemos concretar. Eso es irse la otro extremo, fomentar un militarismo absurdo y suicida.

Como afirme en otra oportunidad, no debemos atarnos estrategias del pasado. Considerar a los militares como un factor de peso en el proceso revolucionario es una conceptualización característica de la IN, pero una CONCEPTUALIZACION al fin y, lo más importante, hecha en condiciones históricas diferentes, cuando en verdad el ejército era un factor de peso. Que lo sea hoy en Venezuela, no nos da vía libre para pensar que también lo es en Argentina. Hoy en nuestro país el ejército no es ni nacional, ni un factor de peso.

Y cierro con lo dicho en el mail anterior:

“Pero lo más importante es que no es cuestión de ‘tener más confianza en un profesor de filosofía, o en un abogado, que en un militar’, sino tenerlo en el pueblo. Nuestra tarea no es esperar el surgimiento de una figura (sea militar, profesor o abogado) salvadora, sino en crear ‘un partido obrero revolucionario independiente dentro de al lucha por la nacionalidad latinoamericana’, lo suficientemente preparado como para llevar la revolución nacional hasta sus últimas consecuencias.”

Un abrazo fraternal a todos, Fernando

MARXISMO PARA LATINOAMERICANOS II

En primer lugar debemos reconocer que, pese a las defecciones ante Menem, el texto de Ramos es un gran texto, que yo lo tengo en un gran libro editado en España: “El marxismo de Indias”, donde se evidencia la profundidad de sus análisis.

Comparto con Gustavo que en él se destaca la característica definitoria de la IN: un marxismo con visión latinoamericana. El marxismo como método analítico/político y la visión latinoamericana para adecuar los enfoque de Marx, Lenin y Trotsky a nuestra realidad.

En este sentido la inclusión en un frente nacional de las clases no proletarias sometidas por el imperialismo (pequeña burguesía, comerciantes, profesionales, empleados, sacerdotes y militares) y la prioridad estratégica de la unión latinoamericana contra el imperialismo son claves. No cabe duda que incluir a los militares en el frente antiimperialista es el sello distintivo de la IN respecto de otros sectores de izquierda, que fomentan un antimilitarismo absurdo y suicida. Sin embargo, conociendo la historia del FIP, luego MPL, resulta imprescindible definirnos como marxistas para evitar las caídas en el nacionalismo a secas. La balcanización del continente es otro tema clave, que debe servir de guía para posicionarnos frente al separatismo boliviano de Santa Cruz y Tarija, que constituye la versión final de la disgregación de la Patria Grande.

En cuanto a las predicciones del marxismo, es evidente que las revoluciones se dieron, se dan y se darán en los países oprimidos. La clase obrera europea y estadounidense hace décadas que adoptó una posición reaccionaria, tal como puede observarse en su posición ante la guerra de Malvinas o la invasión de Irak. Solamente la ruptura del sistema económico mundial dominado por el imperialismo puede generar una situación revolucionaria en las metrópolis.

Un aspecto interesante que señala Ramos en su conferencia es que el pensamiento económico proteccionista (Hamilton y List) es totalmente ignorado por las Universidades (antes y ahora). La literatura desarrollista de la que habla Ramos fue típica de los 60 y 70 y posteriormente recibimos una andanada de literatura neoliberal. Si repasamos los programas de historia económica veremos que encontramos a Marx pero no a los argentinos Pedro Ferré, Mariano Fragueiro o Arturo Jauretche. Tiempo atrás hice una encuesta a los alumnos de ciencias económicas y el desconocimiento de estos nombres (junto a Savio, Mosconi y Scalabrini Ortiz) me mostró hasta qué punto ha llegado la ocultación del pensamiento nacional en economía. Este problema, sin embargo, es muy anterior a la difusión del neoliberalismo de los 90 y está vinculado con la colonización pedagógica de la que hablaba Jauretche.

La referencia a los intelectuales de izquierda que actúan en defensa de sus respectivos imperios es otro tema sustancial. Un estudioso de los textos marxistas como Hobsbawn tiene posiciones de izquierda hasta que le tocan el bolsillo imperialista. En su libro “Historia del siglo XX” las escasísimas referencias a la guerra de Malvinas dejan la imagen conocida de una aventura de la dictadura y no de una reivindicación nacional de un país dependiente.

Otra posición clave es la crítica a la leyenda negra de la colonización española, que señala solamente los aspectos negativos de la misma. Una afirmación de Ramos que siempre recuerdo es que la colonización inglesa, francesa, holandesa o belga parece una excursión filantrópica cuando la explican los cipayos de turno. Debemos prevenirnos del izquierdismo indigenista estilo Víctor Heredia. En otra parte Ramos postula la generalización del castellano como forma de incorporar a los pueblos indígenas a la política y la técnica moderna. Esta idea es correcta pero debe complementarse con la defensa de las culturas originarias en lo que hace a recursos económicos, autonomía de decisiones y mantenimiento de los rasgos culturales. Pensemos que el argumento de Ramos se podría dar vuelta y señalar que todos los argentinos deberíamos hablar inglés para estar al tanto de los avances técnicos.

Ramos enfatiza que Lenin estudió mucho las condiciones sociales de Rusia y lo mismo deberíamos hacer nosotros con Argentina. Ciertas universidades argentinas, en manos de la pequeña burguesía radical, se pasa la vida analizando ideas de otro contexto y para otra situación y se enerva si hablamos de los pensadores nacionales. En este aspecto, lo que les molesta es que sean nacionales. Esta situación es uno de los puntos que no debemos abandonar: insistir con el nacionalismo pero desde la perspectiva marxista.

En cuanto al papel de las Fuerza Armadas, es notable que la desmalvinización y la crítica feroz al Ejército continúen plenamente vigentes. Las fuerzas armadas tuvieron un papel fundamental colaborando en las inundaciones de Santa Fe (2003 y 2007) que fue minimizado (u ocultado) por los medios de comunicación. Yo pienso que la bandera de Malvinas, y la revaloración de las fuerzas armadas, es un aspecto también clave en nuestra identidad política. Es innecesario señalar que esta postura nada tiene que ver con la justificación de la tortura y el asesinato de militantes llevadas a cabo en los 70.

Creo que una de las tareas que debemos encarar es lograr que el grupo tenga presencia pública, incluso utilizando las herramientas y lugares de la democracia de partidos. Actualmente nuestras concepciones son casi desconocidas por amplios sectores sociales, tanto en las clases medias como en las populares. Debemos insistir en que la democracia formal no es un fin en sí mismo sino las acciones concretas de los gobiernos. El artículo de Ramos se propone defender la nacionalización del petróleo boliviano en 1970 por un general reaccionario y constituye un ejemplo. Esa lucha es semejante a la de 2006, con todas las valiosas apreciaciones de Solíz Rada que nos han llegado últimamente. En este aspecto creo que debemos ser claros y brindar posiciones acerca de temas concretos: ¿Qué posición tomamos ante el monocultivo de soja? ¿Qué proponemos para integrar las regiones atrasadas? ¿Cuáles son las hipótesis de conflicto que deben estudiar las Fuerzas Armadas? ¿Qué medidas económicas deberían tomarse mañana? A este respecto vuelvo a señalar que las notas de Solíz Rada para Bolivia marcan el estilo que debe caracterizarnos.

Finalmente, en lo que respecta a literatura Ramos escribió en 1989 un artículo sobre García Márquez y su novela sobre Bolívar que no tiene desperdicio. Yo lo tengo, aunque parezca increíble, en un recorte de Ámbito Financiero. En dicho texto, que sería bueno colgar en la página, Ramos analiza la subordinación mental de muchos de nuestros intelectuales cuando se trata de evaluar las potencialidades revolucionarias latinoamericanas.

Me parece que este intercambio de idea puede resultar muy fructífero para consolidarnos y retomar las banderas algo raídas de la IN.

Un saludo para todos los compañeros

Norberto D

Marxismo para Latinoamericanos I

Creo necesario retomar dos puntos de los tratados por el compañero Cangiano en el texto enviado.

Uno de ellos es sobre las importantes pregustas ¿De qué revolución hablamos? ¿Cuál es su naturaleza? La Revolución Rusa ¿fue una revolución socialista?

Pues bien, creo que todos coincidimos en que la Revolución Rusa se inició como una revolución burguesa a fin de cumplir con las tareas democráticas pendientes, y que conducida por la vanguardia proletaria revolucionaria organizada en el partido bolchevique (y dirigido por el genio de Lenin), esa inicial revolución democrático-burguesa fue profundizada y se transformó en la dictadura del proletariado, en la transición al comunismo. Pero, la revolución de octubre ¿fue una revolución socialista? Creo que para responder a esta pregunta debemos comenzar por determinar que es lo que entendemos por socialista, definición que ha sido bastardeada a más no poder no sólo por la burocracia soviética sino también por los oportunimos de toda calaña, color y nombre.

En uno de sus más importantes trabajos Marx (Manuscritos económicos y filosóficos, por cierto olvidado por muchos seudomarxistas) afirma que el paso del capitalismo al comunismo, recorre una etapa de transición llamada por él comunismo grosero, que no es otra cosa que la primera fase de la revolución comunista de la que habla Lenin en el Estado y la revolución, a la cual dice lenin suele darse el nombre de Socialismo.

Entonces, si aceptamos esta definición que Lenin da de Socialismo, es decir que sería la primera etapa o fase de la revolución comunista, y teniendo en cuenta que Marx afirmaba que este comunismo grosero (como él lo llama) no es la superación de la propiedad privada sino su generalización ("el destino del obrero no es superado -afirma Marx-, sino extendido a todos los hombres"), no es una libre asociación de hombres libres sino la implantación de la dictadura del proletariado que irá generando las condiciones para la total destrucción de la propiedad privada y la consecución de una sociedad igualitaria y verdaderamente justa: la Sociedad Comunista. Entonces, decíamos, si aceptamos que el socialismo es el nombre que se le da a la primera fase del comunismo podemos afirmar que la Revolución Rusa fue efectivamente una revolución socialista, pero no comunista. La revolución bolchevique representa la etapa de transición del capitalismo al comunismo, y éste sólo puede alcanzarse en tanto y en cuanto la revolución socialista se extienda a todas las naciones y, especialmente, a las naciones capitalistas centrales.

El stalinismo a lanzar la consigna del socialismo en un solo país, no hace más que auto aislarse y perpetuar el estado de transición. Es decir, queriendo defenderse el socialismo de la URSS (o mejor sicho, a su burocracia), se termina por sepultar el comunismo. De aquí lo reaccionario de la tesis stalinista y lo revolucionario de la tesis trotskista de la Revolución permanente.

En fin, la experiencia soviética nos enseña que 1) las revoluciones nacionales sólo pueden cumplir su papel histórico a través de la profundización de las mismas, es decir de iniciar el camino de transición al comunismo, que 2) el mismo sólo puede recorrerse en tanto y cuanto el proceso sea dirigido por la vanguardia proletaria, que 3) en esta 1° fase del comunismo (comunismo grosero -como lo llamó Marx-, o socialismo -como afirma Lenin esel nombre que se le suele dar a esta etapa de la revolución) no debe inmovilizarse la revolución (como pretendió el stalinismo, vendiéndonos que la suya era una revolución comunista hecha y derecha), sino que debe revolucionarse permanentemente, 4) necesitando para su profundización que los demás países del mundo también transiten el camino al comunismo, por lo que es sumamente necesario "exportar" la revolución (teniendo en cuenta las características particulares de cada pueblo), para fortalecer el propio proceso revolucionario.

El otro punto que me parece importante abordar es el referido al papel del ejército. Cangiano afirma que la "conceptualización de los militares como un factor de peso en el proceso revolucionario latinoamericano es un aporte decisivo de la IN", y atento a esta conceptuelización afirma que la "única salida revolucionaria posible -en la crisis del 2001- era una irrupción de un sector nacionalista de las fuerzas armadas junto a una estructura de cuadros socialista revolucionaria que se lanzara a la conquista del proletariado". Si bien no soy un antimilitarista, quisiera hacer algunas observaciones al respecto: 1) creo que el ejército ha sido de tal manera desnacionalizado que ya no hay cabida para creer que un "sector nacionalista de las FFAA" pueda acaudillar una proceso de cambio (como ocurrió en los 40, o como ocurre en Venezuela). 2) Sin entrar en discusiones a cerca de la figura de Seineldin, hay que entender que las revoluciones se hacen con el pueblo y teniendo en cuenta el desprestigio que las FFAA tiene (fundado en realidades objetivas o no, pero desprestigio al fin), es difícil creer que en plena crisis se siguiera a cualquier grupo militarista. Y esto sin tener en cuenta que en el 2001 (ni tampoco ahora) existía "una estructura de cuadros socialista revolucionaria" (tarea que creo nos propondremos en un futuro no muy lejano) que pudiera darle al descontento popular un cariz revolucionario.

Por otro lado, no podemos comparar al ejército de Venezuela con el argentino. Hoy en día es impensable que desde nuestras FFAA pueda surgir una figura revolucionaria como la de Chávez. Por otro lado, si bien Castro es militar, lo es de un ejército popular y no de las fuerzas regulares.

Pero lo más importante es que no es cuestión de "tener más confianza en un profesor de filosofía, o en un abogado, que en un militar", sino tenerlo en el pueblo. Nuestra tarea no es esperar el surgimiento de una figura (sea militar, profesor o abogado) salvadora, sino en crear "un partido obrero revolucionario independiente dentro de al lucha por la nacionalidad latinoamericana", lo suficientemente preparado como para llevar la revolución nacional hasta sus últimas consecuencias.

No debemos atarnos a estrategias del pasado, sino tener bien en claro cual es "el núcleo mismo de una posición de IN" y creo que ese núcleo, teniendo en cuenta lo dicho más arriba respecto a la revolución rusa, es el comprender que nuestro norte, como marxistas que somos, es la destrucción del capitalismo, y que dicha tarea comienza en los países periféricos por una revolución nacional que dirigida por la vanguardia revolucionaria del proletariado debe ser profundizada y recorrer el camino al socialismo.

Si perdemos este norte, como ha sucedido evidentemente en el pasado, terminamos acompañando la lista de Carrió, sosteniendo el gobierno kirchnerista o apoyando a Rodríguez Saá. Ni que hablar de la claudicación menemista.

Repito, somos marxista y como tal buscamos construir el comunismo. En ese camino podemos asumir diferentes estrategias, subordinadas a las condiciones objetivas y subjetivas del momento histórico que nos toque, como puede ser el apoyo a un grupo nacionalista del ejército, pero de ninguna manera debemos asumir una estrategia determinada como una consigna universalmente válida en todo momento y lugar. Sí debemos estar preparados para poder ver y leer en el camino cuales son las estrategias y las tácticas más fecundas para transformar la sociedad.

Un abrazo fraternal a todos,

Fernando.

domingo, 3 de junio de 2007

Presentación texto “Marxismo para Latinoamericanos”

Creo que Marxismo para Latinoamericanos constituye una pieza importante para detectar los ejes en torno a los cuales se elabora una posición socialista de Izquierda Nacional. Voy a señalar algunos:

I

Ramos no deja lugar a dudas en cuanto al lugar político-teórico desde el cual habla: el lugar del marxismo revolucionario. De entrada nomás dice que hay que resaltar “la importancia del marxismo como un instrumento necesario, imprescindible, para conocer antes de actuar”. Y al final de su exposición dice “nosotros, los marxistas…” Creo que es muy importante subrayar este “lugar de enunciación” porque a partir de mediados de los años 70, de modo progresivo, la Izquierda Nacional y el propio Ramos fueron corriéndose de este lugar. Hablar “desde el marxismo” es algo más que sólo hablar: significa desarrollar una práctica militante de características particulares (organización de cuadros, compromiso “existencial” del militante, participación en las formas que adopta la lucha de clases, etc). Ya tendremos ocasión en este espacio de formación política de debatir sobre estas cuestiones, en las que la Izquierda Nacional ha tenido un gran déficit, puesto que muchos compañeros de la corriente limitaron su “marxismo” a un mero adorno discursivo, sin sacar las conclusiones “prácticas”: el FIP, el PIN, el MPL y otras organizaciones se mantuvieron en general dentro de los marcos de organización partidocráticos o liberal-burgueses.

Pero “hablar desde el marxismo” supone para Ramos algo fundamental: emancipar al marxismo de su carga europeísta. Dice: “el marxismo, como teoría y práctica de la liberación, debe ser liberado a su vez y los emancipadores deben emanciparse”. Este es un punto decisivo en la construcción de una identidad socialista de Izquierda Nacional. Desgraciadamente, ha sido malinterpretado por aquellos compañeros que desbarrancaron en una posición meramente nacionalista o democratista (el grupo o ex grupo de Guerberof, por ejemplo). Emancipar al marxismo de su carga europeísta no supone renunciar al marxismo por ser éste una ideología eurocéntrica, sino que supone plantear la existencia de un “núcleo duro” del marxismo con validez “universal”. Es decir: no supone renunciar al marxismo sino vigorizar al marxismo separando en él la paja del trigo.

En Ramos (en el Ramos de 1970, no en el de los 80 y los 90), la emancipación del marxismo de sus envolturas eurocéntricas supone: a) criticar la postura de Marx sobre Bolívar; b) criticar los escritos de Marx sobre la India ensalzando la labor “civilizadora” del capitalismo inglés; c) criticar el lema “los obreros no tienen patria”, presente en el “Manifiesto”. Respecto de a) habría que señalar (Ramos no lo dice) que el bosquejo biográfico sobre Bolívar Marx lo escribió a pedido de una institución burguesa y con el propósito de ganar algo de dinero. La pertenencia de ese escrito al cuerpo teórico del marxismo es más que dudosa. Respecto de b) Ramos contrapone escritos de Marx sobre Irlanda, pero no señala que un estudio detallado de los textos de Marx informa que al madurar su pensamiento renunció a sus planteos sobre la India. Por último, respecto de c) Ramos introduce a Lenin y a Trotsky. Al primero, por sus escritos sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación, y a Trotsky por sus escritos en México. La introducción de Trotsky y de Lenin (el “discípulo más notable de Marx”, según Ramos) refuerza la filiación marxista de la Izquiera Nacional: ser marxista significa inscribirse en la línea Marx-Lenin-Trotsky, es decir, un marxismo opuesto a la socialdemocracia reformista y a la burocracia stalinista.

Hay que observar que Ramos también se delimita de la llamada “nueva izquierda”, que estaba de moda en los 60. Dice Ramos: “Nuestra dependencia asume rasgos tan grotescos que desde 1968 proliferaron en América latina izquierdistas, profesores y hasta marxistas que se quejan entre nosotros de los males de la sociedad de consumo. Estos papagayos del trópico enfermos de literatura francesa…”. Es decir: el marxismo de la Izquierda Nacional no es ni el de la socialdemocracia reformista, ni el de la burocracia soviética, ni el de la “nueva izquierda” que en los 60 se identificaba con “las tres M”: Marx, Mao, Marcuse.

Pero hay algo muy importante que dice Ramos, y es un error que le apunta al propio Marx, error que no es accidental en la teoría marxista sino que implica sus tesis fundamentales, obligándonos a nosotros a reflexionar sobre ello. Dice Ramos: “la perspectiva de que la revolución iba a brotar en los centros del capitalismo más desarrollado del planeta, esa perspectiva de Marx, no se verificó. Por el contrario: las revoluciones del siglo XX no estallaron en centros altamente civilizados sino que se produjeron en los centros marcadamente incivilizados. No estallaron en la Europa burguesa, harta y refinada, sino que se manifestaron en las márgenes del planeta, en los pueblos sin historia. Estallaron en los focos de la barbarie y no en los focos de la civilización. Esa es la historia de todas las revoluciones ocurridas desde la Revolución rusa de 1917”. Uno podría matizar esta observación de Ramos recordando que Europa también estuvo atravesada por intentos revolucionarios que fracasaron (Alemania 1919, España 1936, etc) Pero Ramos está en lo cierto al decir que el “eje de la revolución” se trasladó del centro a la periferia. Esta convicción, además, es necesaria para acrecentar la moral revolucionaria de los luchadores argentinos y latinoamericanos (¿qué motivación tendríamos si creyéramos que el centro de la revolución mundial está a miles de kilómetros de donde vivimos nosotros?)

Creo que esta observación de Ramos es decisiva en la conformación de una identidad socialista de Izquierda Nacional. Tenemos, entonces, una serie de definiciones que se expresan sintéticamente en los cuadros siguientes:

Somos marxistas. Nuestra tradición marxista rescata a Marx, Lenin y Trotsky, y se diferencia de la socialdemocracia, del stalinismo y de la “nueva izquierda” sesentista.

Criticamos aspectos eurocéntricos del marxismo pero rescatamos lo universal que hay en él.

La Revolución no libra sus batallas decisivas en los países imperialistas sino en la periferia colonial y semicolonial. Esto nos convierte a nosotros en protagonistas centrales de la historia.

II

A partir de lo expuesto arriba hay una pregunta que emerge con fuerza incontenible. ¿De qué revolución hablamos? ¿Cuál es su naturaleza? Ramos no desarrolla este punto con detenimiento (creo que en 1970 no se podía todavía pensar a fondo esta cuestión dentro de los marcos teóricos del marxismo y del trotskismo), pero las referencias que hace son significativas. Refiriéndose a la Revolución Rusa, dice: “Esa revolución realiza ante todo tareas de revolución nacional”. Después se refiere a la Revolución China y dice: “Triunfa la Revolución china (…) Pero si triunfa, es como revolución nacional, es decir, como una revolución que tiene como tarea inmediata la unidad nacional y territorial de China, y una tarea democrática, la revolución agraria”. Agrega que hay relación entre “las tareas nacionales y democráticas y las perspectivas socialistas de China”. Observen: “perspectivas” socialistas. Luego se refiere a Bolivia y también menciona “los elementos socialistas que hay en toda lucha nacional de Bolivia”.

Es decir: las revoluciones en la “periferia” no son revoluciones socialistas sino nacional-democráticas que “abren la perspectiva” del socialismo. Hoy nosotros podemos juzgar qué tan abierta estuvo esa perspectiva. Yo confieso que siempre he encontrado un problema al leer sobre la Revolución Rusa. ¿Fue una revolución socialista? Ente 1918 y 1921 rigió el “comunismo de guerra”, es decir, una organización de cuartel. Entre 1921 y 1924 la NEP, que significó hacer concesiones al capitalismo. En 1924 muere Lenin y se impone la burocracia con Stalin. Entonces: ¿cuándo hubo socialismo en la URSS? Uno lee “La revolución traicionada” de Trotsky, o sus escritos sobre la vida cotidiana en la URSS y la verdad es que no aparece ni una sociedad socialista ni un gobierno obrero. El régimen de Stalin parece más bien una dictadura nacionalista y sólo eso. Si vemos ahora cómo terminó todo con Yeltsin, Putin y todos los mafiosos procedentes del PCUS, hay razones para creer que el socialismo brilló por su ausencia desde siempre en la vieja Rusia zarista. Por mucho que apoyemos la mano dura de Lenin y Trotsky para militarizar los sindicatos, imponer el terrorismo contra los disidentes, etc no encontraremos allí nada que sea socialismo, si por socialismo entendemos una sociedad que permite el pleno desarrollo de las facultades humanas y prepara el paso del reino de la necesidad al reino de la libertad. La Revolución Rusa parece haber preparado el terreno, con métodos brutales, para que la modernidad capitalista llegara a la atrasada sociedad zarista. Pero, bueno, sobre eso tendremos que pensar y debatir. Creo que es un tema que le interesa al compañero Ricardo Gordillo y que tiene ideas interesantes al respecto. Lo cierto es que Ramos caracteriza como “revoluciones nacionales” a las revoluciones rusa y china, consideradas universalmente como paradigma de revoluciones socialistas. (Creo que sería conveniente releer un debate entre Osvaldo y Ceballos, de hace algunos años, a propósito de la naturaleza de la URSS)

III

La consideración sobre la naturaleza de una revolución nos lleva necesariamente a considerar el papel de las clases sociales que están implicadas en ella. Ramos hace aportes muy importantes en este punto, que trazan una clara distinción entre la Izquierda Nacional y todas las variantes de la izquierda cipaya. De la pequeña burguesía universitaria, Ramos dice lo siguiente: “Cuando se es ingeniero y no se puede construir, cuando se es médico pero no hay suficientes pacientes para pagar la consulta, cuando se es abogado y se carece de pleitos, entonces el pequeño burgués universitario busca la respuesta en la revolución. Pero los libros arrojan arena a sus ojos”. Esto es importante: hay razones objetivas que llevan a la clase media universitaria, culta, al campo de la revolución. Pero también hay razones objetivas (“los libros que echan arena a sus ojos”) que la extravían en esa búsqueda. No es este el único sector de la pequeña burguesía arrojado hacia el campo revolucionario por imperio de las circunstancias objetivas: “hay otro sector de la pequeña burguesía mal conocido por los estudiantes universitarios. Se trata del Ejército, puesto que en América Latina los sectores privilegiados de la clase media se dividen entre universitarios y militares”. Esta conceptualización de los militares como un factor de peso en el proceso revolucionario latinoamericano es un aporte decisivo de la Izquierda Nacional, que nunca ha sido entendido por las variantes de la izquierda cipayo (y que a veces ha sido mal interpretado dentro de nuestras filas, dando lugar a un “oportunismo hacia los militares nacionalistas”, como bien ha señalado alguna vez el compañero Yépez). Ramos dice sobre el Ejército: “la importancia particular que el ejército reviste en una sociedad semicolonial es que aparece como un elemento centralizador en una sociedad descentralizada, cuyas tendencias centrífugas son y han sido siempre alentadas por el imperialismo. No habiendo una burguesía industrial en Bolivia capaz de desempeñar el papel clásico del tercer Estado frente a la sociedad arcaica ligada al comercio exterior, el Ejército tiende a desempeñar un rol sustituto, puesto que se trata del único factor interno con fuerza suficiente para adoptar decisiones.” Y entonces aconseja: “los estudiantes, como ala intelectual de las clases medias, deben buscar alianzas con los sectores militares más revolucionarios y nacionalistas de las fuerzas armadas que persiguen los mismos fines”

Todo esto era en 1970, cuando Ramos hablaba, y lo es ahora, todo un escándalo. La pequeña burguesía izquierdista es profundamente antimilitarista. Recordemos que en plena crisis de 2001, cuando la única salida revolucionaria posible frente a la recomposición del régimen partidocrático no eran las “asambleas populares”, es decir, barriales, de la pequeña burguesía porteña, sino una irrupción de un sector nacionalista de las fuerzas armadas junto a una estructura de cuadros socialista revolucionaria que se lanzara a la conquista del proletariado, las organizaciones de la izquierda cipaya (PO, MST, PTS, PC, etc) se dedicaban a insultar a los grupos nacionalistas que levantaban la figura de Seineldín (a Seineldin lo consideran “militar genocida”, lo cual es absolutamente falso, entre otras cosas, porque en la Argentina no hubo ningún genocidio desde el exterminio de los aborígenes y de los paraguayos en el siglo XIX).

Ramos observa que el Ejército y la Guerrilla son dos expresiones de una misma clase: la pequeña burguesía. Y que “cuando la guerrilla no logra, por una razón u otra, consumar sus fines, brota en el otro extremo de la misma clase social una respuesta nacional y revolucionaria, que es la que ha dado el Ejército de Perú y de Bolivia…”. Hoy vemos que a la vanguardia de la lucha antiimperialista latinoamericana también hay un militar: Hugo Chávez, surgido de un ejército que antes había perseguido guerrilleros. Y a su modo también es militar Fidel Castro, o lo es Ortega en Nicaragua… Un militar, Ollanta Humala, fue la oposición nacional-popuar a la partidocracia demoliberal en Perú. A mucha gente le resulta extraña esta “teoría de los militares patriotas” que atribuyen a la Izquierda Nacional. Lo que a mí me parece extraño es que haya quienes se dicen revolucionarios y tengan más confianza en un profesor de filosofìa, o en un abogado, que en un militar. Hay que atribuírselo a “los libros que echan arena a los ojos”, es decir, a lo que Bachelard llamaba “obstáculo epistemológico”, que es, por supuesto, derivado de la condición semicolonial de nuestros países.

Lo dicho hasta acá puede sintetizarse en los siguientes cuadros:

Naturaleza nacional-popular de las revoluciones en los países periféricos y “perspectiva” socialista.

Las fuerzas armadas como factor centralizador que ocupa el lugar de una burguesía nacional inexistente.

Guerrilla y Ejército son expresiones de una misma clase social y por tanto no son incompatibles entre sí a la hora de construir un espacio revolucionario.

IV

En la parte final de su exposición, Ramos hace un llamado a “la creación de un partido obrero revolucionario independiente dentro de la lucha por la nacionalidad latinoamericana”. Ese partido debe partir del hecho de que “todo marxista está y estará siempre con la patria semicolonial contra los civilizadores extranjeros”. Es decir: el nacionalismo antiimperialista (latinoamericano) debe ser una bandera levantada desde una identidad marxista que se plasma en la práctica política con la “creación de un partido obrero revolucionario independiente”.

Este es el núcleo mismo de una posición de Izquierda Nacional: existencia de una organización política marxista revolucionaria y un discurso nacionalista antiimperialista. A la luz de estas consideraciones pensemos qué lejos de la Izquierda Nacional están quienes acompañan la lista de Carrió en el apoyo a Telerman (grupo Gorojovsky), quienes se escaparon del país en 1976 y volvieron para hacer política partidocrática en 1983, cuando el peligro había pasado (Baraibar), los que hoy están con Kirchner tanto como antes estaban con Rodríguez Saá o hasta con… ¡Abel Posse! (ex grupo Guerberof. Recuerdo cuando Guerberof me comentaba sus expectativas en el embajador Posse, a quien veía como una especie de referente nacionalista). Pensemos qué lejos de la Izquierda Nacional están, también, quienes se conforman editando folletos folklóricos y haciendo tareas académicas (Ferrero, Del Campo), o quienes dan cursos de historia argentina para el kirchnerismo (Galasso, quien, en realidad, nunca fue un socialista de la Izquierda Nacional, sino un filomontonero). Ni hablar de los que se vendieron al menemismo y hoy se reciclan como kirchneristas para seguir usufructuando cargos y dádivas (los Fontdevila, o Elgue, quien tiene el caradurismo de protestar porque en nuestra página web no publicamos sus defensas de Menem), o los Víctor Ramos y los Raventos, o los Cabral, o Luis Alberto Rodríguez, que terminó militando en el partido de Cavallo. Pero pensemos también, compañeros, qué lejos estamos nosotros, que no podemos todavía poner en pie una organización político-militante compuesta por cuadros dedicados “full time” a la lucha revolucionaria. Pensando qué lejos estamos todavía de reconstruir la organización que los ex dirigentes de la Izquierda Nacional han contribuido a destruir, estaremos un poco más cerca de reconstruirla.