viernes, 8 de junio de 2007

Marxismo para Latinoamericanos I

Creo necesario retomar dos puntos de los tratados por el compañero Cangiano en el texto enviado.

Uno de ellos es sobre las importantes pregustas ¿De qué revolución hablamos? ¿Cuál es su naturaleza? La Revolución Rusa ¿fue una revolución socialista?

Pues bien, creo que todos coincidimos en que la Revolución Rusa se inició como una revolución burguesa a fin de cumplir con las tareas democráticas pendientes, y que conducida por la vanguardia proletaria revolucionaria organizada en el partido bolchevique (y dirigido por el genio de Lenin), esa inicial revolución democrático-burguesa fue profundizada y se transformó en la dictadura del proletariado, en la transición al comunismo. Pero, la revolución de octubre ¿fue una revolución socialista? Creo que para responder a esta pregunta debemos comenzar por determinar que es lo que entendemos por socialista, definición que ha sido bastardeada a más no poder no sólo por la burocracia soviética sino también por los oportunimos de toda calaña, color y nombre.

En uno de sus más importantes trabajos Marx (Manuscritos económicos y filosóficos, por cierto olvidado por muchos seudomarxistas) afirma que el paso del capitalismo al comunismo, recorre una etapa de transición llamada por él comunismo grosero, que no es otra cosa que la primera fase de la revolución comunista de la que habla Lenin en el Estado y la revolución, a la cual dice lenin suele darse el nombre de Socialismo.

Entonces, si aceptamos esta definición que Lenin da de Socialismo, es decir que sería la primera etapa o fase de la revolución comunista, y teniendo en cuenta que Marx afirmaba que este comunismo grosero (como él lo llama) no es la superación de la propiedad privada sino su generalización ("el destino del obrero no es superado -afirma Marx-, sino extendido a todos los hombres"), no es una libre asociación de hombres libres sino la implantación de la dictadura del proletariado que irá generando las condiciones para la total destrucción de la propiedad privada y la consecución de una sociedad igualitaria y verdaderamente justa: la Sociedad Comunista. Entonces, decíamos, si aceptamos que el socialismo es el nombre que se le da a la primera fase del comunismo podemos afirmar que la Revolución Rusa fue efectivamente una revolución socialista, pero no comunista. La revolución bolchevique representa la etapa de transición del capitalismo al comunismo, y éste sólo puede alcanzarse en tanto y en cuanto la revolución socialista se extienda a todas las naciones y, especialmente, a las naciones capitalistas centrales.

El stalinismo a lanzar la consigna del socialismo en un solo país, no hace más que auto aislarse y perpetuar el estado de transición. Es decir, queriendo defenderse el socialismo de la URSS (o mejor sicho, a su burocracia), se termina por sepultar el comunismo. De aquí lo reaccionario de la tesis stalinista y lo revolucionario de la tesis trotskista de la Revolución permanente.

En fin, la experiencia soviética nos enseña que 1) las revoluciones nacionales sólo pueden cumplir su papel histórico a través de la profundización de las mismas, es decir de iniciar el camino de transición al comunismo, que 2) el mismo sólo puede recorrerse en tanto y cuanto el proceso sea dirigido por la vanguardia proletaria, que 3) en esta 1° fase del comunismo (comunismo grosero -como lo llamó Marx-, o socialismo -como afirma Lenin esel nombre que se le suele dar a esta etapa de la revolución) no debe inmovilizarse la revolución (como pretendió el stalinismo, vendiéndonos que la suya era una revolución comunista hecha y derecha), sino que debe revolucionarse permanentemente, 4) necesitando para su profundización que los demás países del mundo también transiten el camino al comunismo, por lo que es sumamente necesario "exportar" la revolución (teniendo en cuenta las características particulares de cada pueblo), para fortalecer el propio proceso revolucionario.

El otro punto que me parece importante abordar es el referido al papel del ejército. Cangiano afirma que la "conceptualización de los militares como un factor de peso en el proceso revolucionario latinoamericano es un aporte decisivo de la IN", y atento a esta conceptuelización afirma que la "única salida revolucionaria posible -en la crisis del 2001- era una irrupción de un sector nacionalista de las fuerzas armadas junto a una estructura de cuadros socialista revolucionaria que se lanzara a la conquista del proletariado". Si bien no soy un antimilitarista, quisiera hacer algunas observaciones al respecto: 1) creo que el ejército ha sido de tal manera desnacionalizado que ya no hay cabida para creer que un "sector nacionalista de las FFAA" pueda acaudillar una proceso de cambio (como ocurrió en los 40, o como ocurre en Venezuela). 2) Sin entrar en discusiones a cerca de la figura de Seineldin, hay que entender que las revoluciones se hacen con el pueblo y teniendo en cuenta el desprestigio que las FFAA tiene (fundado en realidades objetivas o no, pero desprestigio al fin), es difícil creer que en plena crisis se siguiera a cualquier grupo militarista. Y esto sin tener en cuenta que en el 2001 (ni tampoco ahora) existía "una estructura de cuadros socialista revolucionaria" (tarea que creo nos propondremos en un futuro no muy lejano) que pudiera darle al descontento popular un cariz revolucionario.

Por otro lado, no podemos comparar al ejército de Venezuela con el argentino. Hoy en día es impensable que desde nuestras FFAA pueda surgir una figura revolucionaria como la de Chávez. Por otro lado, si bien Castro es militar, lo es de un ejército popular y no de las fuerzas regulares.

Pero lo más importante es que no es cuestión de "tener más confianza en un profesor de filosofía, o en un abogado, que en un militar", sino tenerlo en el pueblo. Nuestra tarea no es esperar el surgimiento de una figura (sea militar, profesor o abogado) salvadora, sino en crear "un partido obrero revolucionario independiente dentro de al lucha por la nacionalidad latinoamericana", lo suficientemente preparado como para llevar la revolución nacional hasta sus últimas consecuencias.

No debemos atarnos a estrategias del pasado, sino tener bien en claro cual es "el núcleo mismo de una posición de IN" y creo que ese núcleo, teniendo en cuenta lo dicho más arriba respecto a la revolución rusa, es el comprender que nuestro norte, como marxistas que somos, es la destrucción del capitalismo, y que dicha tarea comienza en los países periféricos por una revolución nacional que dirigida por la vanguardia revolucionaria del proletariado debe ser profundizada y recorrer el camino al socialismo.

Si perdemos este norte, como ha sucedido evidentemente en el pasado, terminamos acompañando la lista de Carrió, sosteniendo el gobierno kirchnerista o apoyando a Rodríguez Saá. Ni que hablar de la claudicación menemista.

Repito, somos marxista y como tal buscamos construir el comunismo. En ese camino podemos asumir diferentes estrategias, subordinadas a las condiciones objetivas y subjetivas del momento histórico que nos toque, como puede ser el apoyo a un grupo nacionalista del ejército, pero de ninguna manera debemos asumir una estrategia determinada como una consigna universalmente válida en todo momento y lugar. Sí debemos estar preparados para poder ver y leer en el camino cuales son las estrategias y las tácticas más fecundas para transformar la sociedad.

Un abrazo fraternal a todos,

Fernando.

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