No me caracterizo por ser un eximio escritor, además de ser bastante compulsivo e impaciente (algunos compañeros saben de ello), es lo que me lleva a decir lo que pienso sin más ni más. Quiero decir, si bien mediante este medio de discusión uno podría tomarse un tiempo y preparar un buen artículo y presentarlo, yo prefiero (por mis defectos arriba detallados) responder inmediatamente y decir las cosas como me salen. Y como me sale quiero hacer una reflexión acerca de lo que hasta ahora se ha dicho:
Me parece que al principio del debate (con el escrito de Gustavo) se planteo el tema de comenzar a pensar quienes somos y que queremos. Creí comprender que Gustavo entendía que una de las cuestiones centrales (“el núcleo mis o de una posición de IN”, se dijo en algún momento) de la IN, aquello que nos diferenciaba de las demás izquierdas cipayas e infantiles era el comprender el papel fundamental que cumplían las FFAA en los procesos de liberación nacional en América Latina (repito, esto es una interpretación mía sobre lo dicho por Gustavo y luego completado por Delmonte).
Ante ello, yo decía que, si bien no desconocía el papel que habían cumplido las FFAA en el pasado (y el papel que cumplían actualmente en Venezuela), las mismas ya habían dejado de ser un factor de poder en las sociedad argentina. Pero que más allá de eso, creo que el núcleo mismo de nuestra posición no es el análisis que se hacía sobre el papel de las FFAA, sino el comprender la cuestión nacional. Esto y no nuestra posición con respecto a las FFAA, es lo que nos diferencia de las demás izquierdas y que debido a comprender la cuestión nacional, se habían asumido en el pasado posiciones avanzadas respecto a los militares. Pero claro, estos posicionamientos eran estratégicos y no lo podíamos confundir como lineamientos fundamentales de la IN.
En conclusión, mi posición es que no rechazamos compromiso alguno con los sectores progresista de la sociedad, pero que debemos comprender que nosotros debemos trabajar por construir un partido independiente, unificado, organizado y lo bastante fuerte como para conducir cualquier proceso revolucionario.
Entiendo, como marxista, que el proletariado es el sujeto revolucionario, es decir la clase llamada a emancipar a todas las clases oprimidas, y que por lo tanto nuestra construcción debe estar apuntada a esta clase fundamental de la sociedad capitalista. Al respecto coincido plenamente con la compañera Mariela cuando dice que “necesitamos estar muy claros sobre la actual ‘encarnadura’ del proletariado. Y no se si ESO lo tenemos muy claro. Es fundamental, porque darnos una política hacia él implica justamente tener una caracterización del tema.” Es por eso que remarco que debemos comenzar a pensar en la clase obrera, a estudiar su “encarnadura”. “¿Cómo hacemos eso?”, creo que es lo que tenemos que empezar a discutir, claro que, como bien dice Mariela, no lo debemos hacer aislándonos (como hacen todas las izquierdas suedomarxistas argentinas) ni de sectores nacionalistas de las FFAA ni de ningún otro sector progresista de la sociedad, y asumo como propia la frase de Mariela “ En ese sentido producir y decir cosas sobre ellos (tener una política PARA) es una forma, tal vez la única disponible, de no regalárselos en bandeja a los sectores de siempre”.
Ayer Gustavo subió un mensaje sobre unas jornadas en Sgo. Del estero. Soy nuevo en el espacio y no conozco profundamente la historia de la IN, por eso me sorprendió mucho saber que gente que alguna vez estuvo en la izquierda nacional terminara con Kirchner, Telerman, Carrió, Rico, ¡Bunge y Born!. Ni hablar de la claudicación menemista de Ramos. Evidentemente no se tenía bien en claro que significaba ser de la IN. Por eso compañeros, creo indispensable definir bien claramente quienes somos y que queremos antes de pensar en alianzas o compromisos con sectores nacionalistas.
La compañera Mariala habla de la gente del CEMIDA que creo es potable, y que sería bueno tender algún puente con esa gente. Pero para eso, antes debemos tener bien en claro estas dos cuestiones fundamentales quienes somos y que queremos, para no terminar como en el pasado. Además como dije anteriormente, no es lo mismo que cinco locos sueltos asuman compromisos tácticos, programáticos con el CEMIDA a que lo haga un importante partido obrero. Por eso creo que es importante, sino fundamental, pensar en construir un verdadero partido obrero revolucionario. ¿Cómo hacerlo? No lo sé, sino ya lo hubiese formado. Pero para eso estamos acá. Vuelvo a repetir: no es fácil, pero no podemos rechazar la tarea por dificultosa.
Un abrazo fraternal a todos, Fernando
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