viernes, 8 de junio de 2007

Socialismo y fuerzas armadas VI

Antes que nada, voy a corregirme de una frase de mi último mail que, a ojos vista, es errónea. Dije: “La inclusión de los militares en un frente nacional depende absolutamente de ellos, no es nuestra tarea incorporarlos” Me corrijo: La inclusión de los militares (y demás sectores nacionalistas de la sociedad) en un frente nacional, es una tarea que debemos darnos a fin de poder darle forma y concretar la revolución nacional. De no ser así, ¿de que frente de liberación hablamos? Y ¿Cómo concretar esa revolución, sin el apoyo de todas las fuerzas progresistas de la nación?
  
Ahora bien, como ya dije no soy un antimilitarista pero tampoco militarista. Mi posición es la siguiente:
  
1)      Somos marxistas, y como tal aspiramos a la transformación revolucionaria de la sociedad. Entendemos que el sujeto revolucionario en la sociedad capitalista es la clase proletaria, vanguardia de las clases oprimidas, única capaz de dirigir la revolución.
  
2)      Somos marxistas latinoamericanos, y por tanto comprendemos (como enseñaran Lenin y Trotsky) que en los países coloniales o semicoloniales la contradicción fundamental no es burguesia-proletariado, sino país opresor-país oprimido. Y que por tanto hay tareas nacionales pendientes por resolver antes de pensar en la construcción del socialismo.
  
3)      Atento a ello, debemos propiciar, luchar por construir un amplio frente de liberación nacional, en el que estén incorporadas todas las clases y grupos nacionales progresistas, para concretar la primera etapa de la revolución, es decir la revolución nacional.
  
4)      Como marxistas que somos, entendemos que la revolución nacional sólo puede ser concretada, llevada hasta sus últimas instancias por el proletariado. Y que es el proletariado la única clase capaz de destruir la sociedad capitalista y comenzar a construir una nueva sociedad igualitaria.
  
5)      Por tanto, nuestra tarea debe darse principalmente hacia el proletariado. Debemos apuntar a construir un partido donde la clase proletaria sea el elemento principal y dinamizador, capaz de conducir un proceso revolucionario y llevarlo hasta sus últimas consecuencias.
  
Vuelvo a repetir que no estoy en contra de asumir compromisos con sectores nacionalistas del ejército o de la iglesia, con la burguesía o la clase media. Eso sería un suicidio, como el de la mayoría de las izquierdas seudomarxistas argentinas. Lo que yo quiero remarcar es que 1) debemos tener bien en claro nuestro posicionamiento ideológico, porque sino corremos el riesgo de terminar como sabemos terminaron las viejas experiencias de la IN, y por tanto 2) nuestra tarea es construir un VERDADERO partido proletario revolucionario independiente (remarco lo de verdadero, para diferenciarme de los partidos y partiduchos seudoobreros en danza en nuestro país), que asuma compromisos con cualquier sector nacionalista de la sociedad argentina (como pueden ser ciertos grupo del ejército o cercanos a él) en la búsqueda de concretar la revolución social.
  
Lo que yo quiero remarcar es que el núcleo central de las posiciones de un marxismo latinoamericano, lo que nos diferencia de las demás izquierda infantiles y cipayos no es nuestra conceptualización sobre el papel de las FFAA, sino nuestra conceptualización sobre el desarrollo de la revolución en los países coloniales.
  
Nuestras posiciones sobre el papel de las FFAA son tácticas, estratégicas, pues si mañana (suponiendo) llegamos a un punto álgido en el conflicto social (como puede ser una crisis similar a la del 2001) y un grupo nacionalista de las  FFAA se presenta como un elemento libertador, sin dudas estaremos con él. Pero debemos estar lo bastante organizado como partido como para que seamos nosotros los que lo condicionemos y no al revés (como paso en el pasado). Y por otro lado, si conseguimos formar un partido obrero verdaderamente revolucionario estaremos en condiciones de conducir un conflicto social como el del 2001 y atraer hacia nosotros a los demás elementos de la sociedad para profundizar el descontento y transformarlo en acción revolucionaria.
  
Resumiendo, debemos asumir cualquier compromiso que nos lleve a conseguir nuestra meta, como puede ser con un grupo nacionalista de las FFAA (¡y esto nos diferencia de las demás izquierdas, infantilmente reacias a cualquier compromiso, incluso con otras expresiones de la misma izquierda!). Pero debemos darnos la tarea de construir un partido obrero revolucionario, única vanguardia capaz de llevar hasta el fin todo intento revolucionario. No es fácil, claro que no. Pero por difícil no podemos rechazar esa tarea.
  
 
  
Un abrazo fraternal a todos, fernando

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